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Los Juguetes y el Universalismo Constructivo de Joaquín Torres-García

The first and only full paper I have written entirely in Spanish, for which I am quite proud. Please forgive lack of depth and grammar mistakes. · Mar 2025

Introducción

El concepto de “juguete” no tiene fronteras, abarca millones de años y todas las culturas que conocemos. Además, los juguetes de una cultura nos pueden revelar sus valores y tradiciones. Continuando con esta tradición, Joaquín Torres-García creó juguetes que reflejaban no solo el entorno de su época, sino también las filosofías dominantes del arte, el diseño y la pedagogía.

Torres-García nació en Montevideo, Uruguay, pero vivió en distintas ciudades a lo largo de su vida. Cada una de ellas tuvo un impacto en su obra y estilo. Sin embargo, su conexión con Barcelona fue especialmente significativa. Cuando era joven, se mudó a Barcelona con su familia, donde descubrió su interés por el arte. Aquí, se unió a varias escuelas de arte, donde estudió y debatió con otros artistas clave de la época en Barcelona. Estas interacciones influyeron en su trabajo, especialmente en el Noucentisme, un movimiento artístico y político catalán. Su estilo también se radicalizó por la ciudad, donde los desacuerdos políticos y la inmigración de otros artistas debido a la Primera Guerra Mundial desafiaron su formación inicial (Úcar).

También fue en Barcelona donde Torres-García comenzó su experimento con los juguetes. Aunque es probable que su primera inspiración para fabricar juguetes fuera el taller de carpintería de su padre, mientras crecía en Montevideo, fue, durante su época como maestro de arte en Barcelona, lo que le motivó a aprender más sobre la intersección entre pedagogía, arte, y juego. Torres-García comenzó a crear durante un periodo de importante innovación pedagógica en España. En esa época, la teoría estaba dominada por la educadora italiana María Montessori (1870-1952) y el pensador alemán Friedrich Fröbel (1782-1852), que creían que había que dejar que los niños aprendan por sí mismos. Este enfoque «Montessori» fue adoptado por muchas escuelas, como Mont d'Or, en Terrassa, donde Torres-García trabajó como maestro. Cuando su escuela cerró, Torres-García empezó a crear sus juguetes, motivado por su necesidad de dinero y los principios pedagógicos que había adquirido. Los juguetes, hechos de piezas pequeñas y construibles, permitían a los niños fabricar el juguete por sí mismos, implicándoles en el proceso de aprendizaje creativo, siguiendo la filosofía de Fröbel y Montessori. Torres-García intentó durante décadas encontrar el éxito comercial para sus juguetes. Finalmente, se rindió debido a los problemas comerciales, pero no antes de fabricar un gran catálogo de obras (Mejía).

Después de abandonar la fabricación de juguetes, Torres-García se dedicó a desarrollar su propia filosofía, el Universalismo Constructivo. Creó su propia escuela de pensamiento, una mezcla de otros estilos dominantes de la época, es decir, el cubismo, el neoplasticismo y el surrealismo, junto con sus experiencias de vida en diferentes ciudades (Franco). Aunque esta filosofía no se desarrolló plenamente hasta después del proyecto de los juguetes, es posible ver una fuerte presencia de los principios fundamentales del Universalismo Constructivo en los juguetes. Como demostraré, los juguetes funcionan como un indicador de sus creencias futuras, así como un medio particularmente apropiado para estos principios.

El Aspecto Constructivo de los Juguetes

Alrededor de la época en que Torres-García comenzó a fabricar sus juguetes, el mercado estaba dominado por los juguetes franceses, que tenían un enfoque más restringido del juego infantil (Mejía). Como escribe Roland Barthes, los juguetes franceses eran objetos prefabricados diseñados para adoctrinar a los niños en la sociedad, sin permitirles nunca crear algo útil por sí mismos de principio a fin. Torres-García intentó luchar contra esta idea, y la característica principal de sus juguetes era su capacidad de construcción. Los juguetes eran objetos comunes, pero estaban hechos de piezas más pequeñas que podían construir y desmontar. Este concepto está en concordancia con las creencias educativas constructivas de Fröbel. Torres-García y Fröbel están de acuerdo en que los niños aprenden construyendo el mundo que les rodea, como se ve en la naturaleza constructiva de los juguetes. Fröbel tenía sus propios juguetes, llamados “Regalos Fröbel,” que eran un conjunto de juguetes de madera que animaban a los niños a desarrollar su curiosidad, creatividad, y capacidad para resolver problemas a través del juego (Horstman). Son similares a los juguetes de madera de Torres-García, que tenían un objetivo análogo. Sin embargo, Torres-García llevó esto más lejos, afirmando que el propio mundo es construido por los niños. Esta es una idea clave de la filosofía del Universalismo Constructivo de Torres-García, que creó en 1930.

El concepto de “constructivismo” está basado en la idea de que el conocimiento, el significado e incluso la realidad está construida por el hombre, en lugar de descubiertos por ellos. Cada individuo crea su propia experiencia en el mundo, basada en principios fundamentales (Fletcher). Torres-García intentó capturar esto en su arte del Universalismo Constructivo. Un buen ejemplo puede verse en su pintura Ciudad constructiva con hombre universal (Fig. 1). La pintura no solo representa las piezas principales, como formas geométricas y símbolos universales, sino que estos son divididos en compartimentos estrictos delineados por una delgada línea negra. Esto muestra cómo las partes básicas se unen para formar el todo, de una manera similar a cómo los hombres construyen el mundo. Este concepto de compartimentación también se encuentra en los juguetes, donde cada pieza representa una parte fundamental para crear el conjunto. Un ejemplo de ello es su juguete Perro (Fig. 2), en el que la cabeza, las piernas y el cuerpo se pueden unir para crear el perro completo. En este sentido, mientras los niños construyen los juguetes, también aprenden un proceso similar de construcción del mundo que les rodea.

El Universalismo Constructivo también cree en la formación racional del mundo, o que aunque no existe una única forma correcta de construir el mundo, es necesario construirlo usando procesos racionales (Fletcher). Esto se refleja en el hecho de que, sí es posible juntar las partes del perro de diferentes maneras, pero solo hay una combinación posible que realmente lo hace parecer un perro. Esto es diferente de, por ejemplo, los Legos, que se pueden unir de infinitas maneras diferentes para crear infinitas figuras diferentes.

Además, muchas de las pinturas del Universalismo Constructivo, el medio que constituyó la mayoría de las obras durante esta época, tienen formas geométricas simples, que funcionan como bloques de construcción para la estructura del cuadro. Todo en el mundo está hecho de formas, y estas representan el principio fundamental a partir del cual cada persona construye la realidad. Torres-García destaca esto al utilizar formas básicas como cuadrados y círculos en Ciudad constructiva con hombre universal. Este estilo también está presente en los juguetes, como el Numerario (Fig. 3), que no solo permite a los niños construir con formas simples, sino que además utiliza las formas geométricas en la propia decoración del juguete. Al construir con formas básicas, los niños reproducen el proceso que postula el Universalismo Constructivo. Es decir, construir una perspectiva compleja del mundo a partir de sus observaciones y sentimientos básicos sobre lo que ocurre en el entorno que les rodea.

El Aspecto Universal de los Juguetes

Los juguetes son tan universales como constructivos. La parte "universal" del Universalismo Constructivo tiene muchos significados. Uno de ellos es el proceso de construcción que todos los seres humanos hacen, independientemente de su edad, cultura u origen. Esto se comunica típicamente en las pinturas de Torres-García usando símbolos que representan conceptos que abarcan a todas las personas de todas las culturas, lugares y épocas. (Montealegre). Por ejemplo, la pintura, Pintura constructiva (Fig. 4). Hay símbolos básicos como un reloj, un ancla, una planta o un pescado que representan conceptos universales como el paso del tiempo, la estabilidad, el crecimiento o el hambre, respectivamente. Aunque un símbolo no sea exactamente comprensible para el espectador, es obvio que representa un concepto que sí lo es. Los conceptos son comprensibles sin ninguna influencia externa. Por ejemplo, el concepto de hambre no hay que enseñarlo a un bebé, llora de forma natural cuando tiene hambre. Además, esto ocurre con todos los bebés, independientemente del entorno, la capacidad física, o el tiempo. El hambre es un fenómeno universal que Torres-García representa con símbolos como una planta o un pescado.

Los juguetes representan la universalidad de dos maneras diferentes: su forma sirve como símbolo en sí misma, para el concepto de juego, y sirven como medio para representar conceptos universales. Primero, el juego como concepto es tan universal como cualquiera de los otros que Torres-García pone en sus pinturas. Los niños, y las personas de todas las edades, juegan, y lo hacen sin condicionamientos. Considerando esto, el acto de hacer los juguetes puede ser visto como un acto de crear un símbolo físico, similar a una escultura con la que se puede jugar, para representar el concepto universal del juego. Aunque Coche deportivo (Fig. 5) tiene la forma de un coche y, por lo tanto, representa un coche real, también representa el concepto abstracto y universal del juego.

Los símbolos que Torres-García elige para representar conceptos en sus pinturas no son aleatorios. Elige dibujos intuitivos y sencillos que se puedan entender sin importar las fronteras (Montealegre). Por ejemplo, en Pintura constructiva (Fig. 4), el observador no tiene que saber exactamente qué tipo de planta está dibujada para saber que una planta implica crecimiento, o exactamente qué tipo de coche está dibujado para saber que la caja con ruedas implica movimiento. Estos símbolos también se representan con el estilo de un dibujo infantil, para destacar su naturalidad. Lo mismo ocurre con sus juguetes, que representan objetos como animales (Gato, Fig. 6) o personas (Mujer de rojo, Fig. 7) que son fácilmente identificables por cualquier persona en el mundo. Al utilizar estos objetos como el tema de sus juguetes, en lugar de, por ejemplo, Mickey Mouse o cualquier otro icono cultural de la época, Torres-García asegura que los niños de cualquier cultura o edad podrán jugar con sus juguetes. También demuestra que, de hecho, estos son símbolos universales esenciales, que se entienden sin condicionamientos, porque los disfrutan niños sin ninguna otra experiencia en el mundo. Esto también es el caso de su uso de formas geométricas simples, porque cualquier persona puede identificarlas y usarlas sin necesitar ningún otro conocimiento, al igual que su uso de los colores primarios de rojo, azul y amarillo, porque representan el punto de inicio del que están hechos todos los otros colores, similar a los conceptos básicos de los que está construido el resto del conocimiento del mundo.

La fabricación de los juguetes también muestra la esencialización del sujeto. En lugar de plástico barato y juguetes hechos a máquina, como los populares juguetes franceses de la época, Torres-García optó por producir sus juguetes usando bloques de madera hechos a mano individualmente. Este método es más natural, y se centra en establecer una conexión física entre el niño y el origen de los juguetes. Como parte del énfasis del Universalismo Constructivo en el origen compartido del arte y la realidad, también rechaza la industrialización, y prefiere los materiales naturales y las formas imperfectas hechas a mano (Fletcher). Esto es evidente en el juguete Camión (Fig. 8). Se usa una pintura natural y fina que permite la apreciación del grano natural de la madera. Los clavos de las ruedas no están pintados, lo que demuestra que están hechos a mano. Años de uso intensivo han dejado pequeños trozos perdidos, creando carácter pero también indicando calidad individual, a diferencia del plástico sin carácter. Todo esto representa un rechazo de la modernización en favor de la naturalidad.

Conclusión

Los juguetes de Torres-García estaban influidos por una combinación de factores. Creció en un taller y se mudó a Barcelona, donde su tiempo como maestro le preparó para crear juguetes educativos. Originalmente desarrolló sus juguetes construibles considerando a Montessori y Fröbel, especialmente sus creencias sobre que los niños se enseñan a sí mismos sobre el mundo a través del juego. Esta pedagogía constructiva es evidente en los juguetes de Torres-García y también influyó en su filosofía del Universalismo Constructivo. Esta filosofía artística y del mundo proclama que el conocimiento humano se construye internamente, en lugar de ser dado. El conjunto único de creencias de cada individuo se basa en el mismo conjunto de conceptos de inicio, que son universalmente accesibles a todas las personas, independientemente de su origen histórico, cultural o temporal. Estos principios son evidentes en sus juguetes, a pesar de que fueron fabricados antes de que él creara la filosofía.

La capacidad de los juguetes para construirse a partir de componentes más pequeños hasta formar un todo refleja sus creencias constructivas sobre el conocimiento humano. Los juguetes tienen forma de y están decorados con figuras geométricas, que son los elementos básicos de cómo vemos el mundo que nos rodea. Los juguetes también deben crearse racionalmente, otro aspecto constructivo de su filosofía. Los juguetes gustan a todos los niños, independientemente de quiénes son—en este sentido, los juguetes son un símbolo del concepto universal de juego, y también son un medio para otros símbolos universalmente comprensibles para los niños. Asimismo, están hechos de temas esencializado, utilizando madera y pintura para crear formas y símbolos básicos. Tanto los aspectos constructivos como los universales del Universalismo Constructivo están presentes en los juguetes de Torres-García, lo que revela la inspiración compartida de ambos aspectos de su trayectoria: la filosofía pedagógica de Montessori y Fröbel.


Bibliografía

Barthes, Roland. Mythologies. Translated by Annette Lavers, Bréal, 2002.

Fletcher, Valerie J. Crosscurrents of Modernism: Four Latin American Pioneers. Hirshhorn Museum and Sculpture Garden in Association with the Smithsonian Institution Press, 1992.

Franco, Ana María. Joaquín Torres-García and Constructive Universalism. No. 10, 8 fotos, Bogotá D. C., 2005, Universidad Nacional de Colombia, pp. 102-141.

Horstman, Fritz. “Froebel Gifts and the Principles of Design.” MoMA, 2017, www.moma.org/calendar/events/3134.

Mejía, Fernando Antoñanzas. Torres‑garcía El Arte Del Juguete. Galería Guillermo de Osma, 2022.

Montealegre, Samuel. El Reino Del Universal Constructivo, Joaquín Torres-García. Illapa Mana Tukukuq, No. 4, Noviembre de 2017, pp. 33-38.

Úcar, Lola Durán. Torres-García y El Objeto Arte y Diseño. Guillermo de Osma Galería, 2016.

Anexo

Fig. 1

Joaquín Torres-García

Ciudad constructiva con hombre universal

1942

Óleo sobre tabla

79.9 x 101.5 cm

Solomon R. Guggenheim Museum

Colección en Línea de Solomon R. Guggenheim Museum

Joaquín Torres-García

Perro

1930

Madera pintada (diez piezas y su caja original)

21.5 x 16.5 x 2.3 cm

Familia del artista, Montevideo

Galería Guillermo de Osma

Joaquín Torres-García

Numerario

1927-28

Madera pintada (cincuenta y cinco piezas)

Medidas variables

Familia del artista, Montevideo

Galería Guillermo de Osma

Joaquín Torres-García

Pintura constructiva

1929

Óleo sobre cartón

44 x 35.5 cm

Museo Nacional de Artes Visuales

Colección en Línea de Museo Nacional de Artes Visuales

Joaquín Torres-García

Coche deportivo

1917-19

Madera pintada (seis piezas)

4 x 15.5 x 6.5 cm

Familia del artista, Montevideo

Galería Guillermo de Osma

Joaquín Torres-García

Gato

1917-19

Madera pintada (dos piezas)

15 x 11 x 6 cm

Familia del artista, Montevideo

Galería Guillermo de Osma

Joaquín Torres-García

Mujer de rojo

1928

Madera pintada (tres piezas)

20 x 8 x 2.2 cm

Familia del artista, Montevideo

Galería Guillermo de Osma

Joaquín Torres-García

Camión

1917-19

Madera pintada (cinco piezas)

7 x 15 x 6 cm

Familia del artista, Montevideo

Galería Guillermo de Osma